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  • Leonardo Latorre

Refundación de Carabineros y nueva Constitución

El asesinato de Francisco en manos de Carabineros y la posterior represión vivida por su familia en el velorio, es otra muestra más de una policía descontrolada que requiere intervención urgente. Como ciudadanos hemos perdido la confianza en ella y dudamos de todo lo que dicen o hacen. El día domingo un joven fue detenido y luego su familia es informada que se había suicidado en la celda, ¿De verdad tenemos que creerles? Luego de todas las mentiras y violaciones a derechos humanos perpetuadas por Carabineros, ¿Qué confianza tenemos en esa historia? Ninguna.


Algunos hablan de refundar Carabineros, pero las posibilidades de hacer cambios efectivos y en beneficio de la ciudadanía en las “Fuerzas de Orden y Seguridad Pública” son nulos si no los abordamos desde la propia constitución y por eso es importante proyectar la conversación de cara al proceso constituyente.

Hoy, Carabineros e Investigaciones tienen el mandato constitucional de “dar eficacia al derecho, garantizar el orden público y la seguridad pública interior”, lo que inmediatamente nos lleva a la idea de un enemigo interno que debemos combatir y eliminar, y por cierto que lo han hecho.

Desde el 18 de octubre 2019 hasta noviembre 2020 el ministerio público registró más de 5.500 denuncias por violación a Derechos Humanos por agentes del estado, de los cuales 1.938 personas sufrieron lesiones arma de fuego y 134 torturados, cifras que siguen aumentando hasta el fin de semana recién pasado. Entonces debemos preguntarnos, ¿Cuál es el principio de orden y seguridad al que adhiere Carabineros? o para ser más claros, ¿A quién protegen realmente las Fuerzas de Orden y Seguridad?

El proceso constituyente debe recoger los aprendizajes del presente y representarlos fielmente en la próxima constitución, abriendo espacios a la reconstrucción de confianzas en las policías y otras instituciones que, a todas luces, debieran tener por objetivo el resguardo de la ciudadanía y no su represión.

Entonces, la próxima constitución en vez de indicar que el rol policial es exclusivamente la seguridad y el orden público, digamos que su misión es asegurar el correcto ejercicio de los derechos y libertades que permitan el desarrollo humano en plenitud, o mucho más simple; que el rol policial es asegurar el bienestar de la población. De esta forma se aborda también la idea de seguridad pública, pero como un elemento que contribuye al bienestar colectivo y no como un fin en sí mismo.

Aprendamos de otras constituciones latinoamericanas como la de Ecuador o Colombia, donde la policía se consagra como un actor al servicio de la ciudadanía y del resguardo de sus derechos. Un nuevo Chile es posible y de nosotr@s depende que así sea.

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